Las cuchas tienen la razón: no se borra lo que grita el pueblo

 Por: Mónica Andrea López 


Desde la Fundación Letras que Sanan, expresamos públicamente nuestro rechazo frente al intento de borrar con pintura blanca el mural “Las cuchas tienen la razón,” ubicado en la ciudad de Popayán. Esta acción no solo representa un atentado contra una obra colectiva de alto valor simbólico, sino también un atropello a la libertad de expresión, al arte como herramienta de transformación social y a la memoria de los pueblos.


Este mural no fue un acto aislado, ni improvisado. Fue creado por colectivos de artistas populares como una intervención consciente, crítica y profundamente poética. Su inspiración nace de la lucha de las madres de la Comuna 13 de Medellín, 

quienes transformaron  el dolor (después de la desaparición de sus hijos), EN PEDAGOGIA SOCIAL. Estas madres, conocidas con cariño como las cuchas, abrieron sus casas, crearon talleres, lideraron iniciativas culturales y acompañaron a nuevas generaciones, enseñando a transformar la violencia en creatividad, palabra y comunidad. Sus acciones fueron reconocidas  en el contexto del Cauca, donde el dolor, la resistencia y el poder comunitario han sido la piedra angular de la vida cotidiana.


El muralismo  latinoamericano ha sido, históricamente, una forma de resistencia política y pedagógica. Como señala Silvia Rivera Cusicanqui, el arte popular “no ilustra lo que el pueblo siente, sino que lo transforma en acto de conciencia colectiva”. Borrar un mural que denuncia, que honra, que recuerda, es pretender silenciar aquello que duele, y que por lo tanto, merece ser dicho.


Diego Rivera afirmaba: “El que desea ser universal en su arte debe plantar en su propia tierra.” Y eso es precisamente lo que representa este mural: una siembra en el suelo de la historia social  Colombiana. Intentar blanquearlo es negar una voz legítima del pueblo que se ha expresado con pinceles, color y memoria.


Eduardo Galeano nos advirtió: “La historia de abajo está escrita en las paredes.” Entonces, ¿qué país queremos construir si tachamos esas palabras? ¿Qué futuro puede nacer del silencio forzado?


El arte mural no es vandalismo, es pedagogía visual, es política del alma. Su propósito no es agradar a todos los ojos, sino interpelar conciencias, visibilizar olvidos, nombrar lo innombrable.


Desde la Fundación Letras que Sanan, recordamos que una ciudad democrática no borra sus murales, los protege. Una sociedad verdaderamente libre no teme al arte, sino que lo abraza como testimonio del tiempo que vivimos.


El mural “Las cuchas tienen la razón” es un ícono de resistencia. Su eliminación sería una forma simbólica de borrado cultural. Por eso hoy, más que nunca, alzamos la voz:

El arte no se calla. El pueblo no se borra.

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