María Dolores Ángulo: la corridez encarnada

 Lola: la pedagogía de la corridez 
Dedicada a María Dolores Ángulo, la profe Lola

Por: Mónica Andrea López 


En la entrañable y resiliente tierra del Patía, entre ríos serenos  a veces impetuosos, otras veces dóciles, entre montañas que dibujan la cordillera como un abrazo antiguo, entre iguanas que custodian el tiempo, árboles que resguardan la memoria, risas de infancia y ganas que no se apagan, vive una mujer que enseña narrándose. María Dolores Ángulo, la profe Lola, no solo educa: camina el saber, lo entona, lo interroga, lo eleva. Su voz es río inagotable que recita, sin descanso y de memoria, la dignidad de su gente, la herencia de su suelo, la historia sembrada con fuerza, coraje y ternura. Cultiva la palabra como quien planta maíz con fe: no para cosechar solo alimento, sino futuro. Su pedagogía se encuentra en libros, y a su vez se transmite como legado, porque se respira como viento ancestral, se escucha como tambor de la memoria afrocolombiana.


El Patía no es solo un lugar: es un lenguaje. Tienen el rio como maestro, el sol como camino, las montañas como guardianas, el viento como soplo divino de vida y los cuerpos como bibliotecas vivientes. Justo allí entre tanta historia trenzada, tanta historia tejida, Lola enseña la “corridez” ese arte ancestral y simbólico del rio, ese arte femenino del dejar fluir, del dejar ir para ser y ser para dejar ir. Hay una potencia que canta, que corrige con dulzura, pero con firmeza. Porque como decía Paulo Freire: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

 

En esa misma línea reflexiva y precisa bell hooks nos recordó que “la educación como práctica de la libertad” no es neutra ni domesticada. Es profundamente amorosa, transformadora y, sobre todo, encarnada. Y eso es Lola: una maestra encarnada en el territorio, que se vuelve puente entre el saber académico y la sabiduría de los abuelos, entre la escuela y la vida, entre el mapa y la herida.

 

 

En la cultura afro se cuenta para sanar, se baila y se canta para resistir y reconfigurar los dolores que se lleva el rio y llegan hasta el mar, se cocina para abrazar y esperar la sonrisa del forastero y Lola hace todo eso con su voz: entona la narración para que no se olviden los nombres, para rendir homenaje a la historia, para que el alma de los ancestros no se enfríe. Tiene ese don de enamorar almas, sus ojos son fuego vivo, su voz quiebra el viento en medio de las canchas, atraviesa las aulas vivas bordeadas por flora y fauna, su voz desobedece , repele los mandatos estatales y dominantes que reprimieron su pueblo.

 

Ella es la corridez del rio, las voces de los que nunca hablaron y hoy le cedieron sus voces para que, con suprivilegiado sentir humano, hable por los que callaron, hable por los fugitivos, hable por los pueblos palenqueros que le han heredado su esencia. La corridez es cuerpo Lola, un cuerpo que se enraíza para quebrar la estructura hegemónica y patriarcal. Un cuerpo poético que no teme levantar su voz para denunciar desde la palabra y para acariciar el lenguaje con cada figura literaria que se rinde a sus pies por la manera dulce y feroz con la que ella se entrega al poema, al decir, al cantar…

 

La corridez es cuerpo Lola que emancipa las palabras para atravesar el alma y el corazón de quienes hemos tenido la fortuna de escucharla, fui testigo de como sus palabras empezaron a volar en medio de los arboles de la I.E La Fonda Patía, fui testigo de algunas aves  que se posaron en los árboles para acariciar su voz, observe como las hojas se elevaban para armonizar su pronunciación, observe como las serpientes se quedaban detrás de los baños en medio de la vegetación solo para escucharle, vi lagartijas detenerse y mariposas que guardan secretos milenarios danzar emocionadas por ver una cuerpa performance que existe para recordar la dignidad de los pueblos afro colombianos. 

 

Ella es escuela, aula viva, ella es orilla y tambor. Una escuela que vincula la cabeza y el corazón, una maestra que enseña desde sus vísceras, desde el alma, una maestra que enseña por herencia, por justicia. Hoy celebramos a María Dolores Ángulo, profe de la tierra, hija del río, madre de palabras. Porque en su andar, la educación se vuelve acto de amor y resistencia; y en su voz, la pedagogía afro se hace vida, geografía, mapa, cuerpa, raíz, rio. Gracias, Lola por recordarnos que la pedagogía es amar. 






Referencias



Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.


hooks, b. (1994). Teaching to transgress: Education as the practice of freedom. Routledge.



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