Cuerpo místico II: creacion y vibración
Cuerpo místico femenino II:
Creación
y vibración
Segunda
entrega
Por: Mónica Andrea López
Desde esta perspectiva, la mujer salvaje no se limita a percibir el mundo: configura
una realidad desde su mundo interior, un territorio de cordilleras,
montañas, ríos, caudales, fangos, volcanes y cielos. Es entonces cuando la
mujer levanta su mirada hacia el horizonte y se reconoce en lo otro, en la
inmensidad, donde se funde desde un cuerpo fenomenológico para ser esencia,
presencia y vida.
Así, la creatividad nace desde donde la
carne se funde con el espíritu, realizando una ramificación sensorial, erótica
y mística. Es un acto corporal que se enuncia desde el origen caótico y
resiliente del sentir femenino. La creatividad escarba en los residuos
arqueológicos del alma para reinterpretar, coser, asesinar y rasgar el
presente. Se desborda por el simple acontecer de la vida, que es atravesada por
un dolor capaz de amplificar las emociones y estremecer el mundo con ellas,
como lo hicieron con sus gritos Gina Pane, Sylvia Plath , Anne Sexton, Sor
Juana Ines de la Cruz entre otras
Por su parte, Naomi Wolf (2013), en Vagina:
A New Biography, señala que la sexualidad femenina y su “cerebro vaginal”
poseen una dimensión de conciencia y poder creativo. Para Wolf, la conexión
cuerpo-mente no es solo bidireccional, sino expansiva, porque al habitar el
cuerpo con placer y presencia se activa una inteligencia vital capaz de
transformar la realidad: “El placer vaginal activa centros cerebrales que
están vinculados con la confianza, la creatividad y la autodefinición” (p.174).
Este hallazgo neurobiológico confirma que el cuerpo místico femenino es creador
no solo de vida biológica, sino también de proyectos, narrativas y mundos
posibles. De manera similar, Hélène Cixous (1975) afirma: “Escribir de sí,
de su cuerpo, es hacer estallar los viejos silencios” (p. 257).
Así, la mujer que escribe su cuerpo y se narra desde su deseo como fuente de
creatividad crea un lenguaje nuevo, un mundo nuevo. El cuerpo místico
femenino se vuelve un lenguaje ovárico: un lenguaje que se materniza a sí mismo
y materniza al mundo, que arrulla, desgarra, enternece y vibra con la intensidad de la
creatividad. Es un lenguaje que susurra, genera símbolos, sentido, narrativas,
aullidos, levantamientos e historias. Transforma la materia de su dolor y
placer en discurso y creación.
Desde la neurociencia, Nazareth
Castellanos (2022) refuerza esta idea al afirmar que el cuerpo genera un
metalenguaje anterior al racional, un lenguaje vibratorio que crea resonancias
en el entorno: “El cuerpo no es solo un receptor, sino un emisor de
información que transforma su mundo” (p. 141).
Con estas premisas, comprendemos que el cuerpo místico femenino no es solo un
canal intuitivo, sino un campo energético y creativo que conmueve y moldea el
entorno, como si fuera un canto capaz de transformar la estructura misma del
aire.
Por tanto, la tesis de esta entrega es
clara: el cuerpo místico femenino no solo intuye, sino que crea y
transfigura el mundo, porque su vibración poética, neuronal y simbólica es
potencia de transformación. Desde esta perspectiva, la experiencia mística
femenina se convierte en praxis. Es el arte de vivir habitándose, percibiéndose
y creándose en cada gesto: en la respiración uterina, en la danza silenciosa de
la pelvis, en la escritura de un diario, en el goce que florece como un loto
secreto en la noche. En estos actos la mujer vuelve a sí misma como totalidad
vibrante y como creadora de realidad, no desde la imposición, sino desde la
resonancia de su ser profundo.
Sin embargo, en un mundo que aún hoy
controla, reprime y explota el cuerpo femenino, estas reflexiones se tornan
urgentes. Florence Thomas (2018) advierte: “Las mujeres no hemos sido
educadas para amar nuestro cuerpo. Se nos educa para temerlo, para controlarlo,
para esconderlo o mostrarlo según los deseos de otros, pero no para habitarlo
en libertad” (p. 143).
Habitar el cuerpo místico, entonces, es un acto de emancipación y reescritura
existencial.
Por ello, querida lectora, te invito a
hacer de tu cuerpo un templo creador. Permite que tu intuición se convierta en
palabra, que tu deseo sea lenguaje ovárico, que tu vibración se traduzca en
mundo. Porque cada célula tuya es un poema no escrito, y cada respiración tuya
es un acto de creación. Recuerda, como afirma Pinkola Estés (1992), que: “La
mujer que regresa a su vida creativa regresa al hogar salvaje” (p. 347).
En la próxima entrega exploraremos cómo
la vibración poética del cuerpo femenino puede resignificar el dolor y la
herida, convirtiéndolos en ofrendas para la vida y en semillas para el futuro.
📚 Referencias
- Castellanos,
N. (2022). Neurociencia del cuerpo: La conciencia del cuerpo como
camino hacia el bienestar. La Huerta Grande.
- Cixous,
H. (1975). La risa de la Medusa. L’Arc.
- Pinkola
Estés, C. (1992). Mujeres que corren con los lobos. Random House.
- Thomas,
F. (2018). Conversaciones con Violeta. Aguilar.
- Wolf,
N. (2013). Vagina: A New Biography. Ecco Press.




Comentarios
Publicar un comentario